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viernes, 4 de junio de 2010

Diego Velázquez

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, nació en Sevilla el 6 de junio de 1599 y murió en Madrid, 6 de agosto de 1660. Fue un pintor barroco, considerado uno de los máximos exponentes de la pintura española y figura indiscutible de la pintura universal.

Pasó sus primeros años en Sevilla donde desarrolló un estilo naturalista de iluminación tenebrista por influencia de Caravaggio y sus seguidores. Se trasladó a Madrid y a los 24 años fue nombrado pintor del rey, y cuatro años después fue ascendido a pintor de cámara, el cargo más importante entre los pintores del rey. A esta labor dedicó el resto de su vida. Su trabajo a partir de entonces consistía en pintar retratos del rey, de su familia, así como otros cuadros para decorar las mansiones reales. Su estilo evolucionó hacia una pintura de gran luminosidad con pinceladas rápidas y sueltas. En esta evolución tuvo mucho que ver el estudio de la colección real de pintura y su primer viaje a Italia donde estudió tanto la pintura antigua como la contemporánea. En su madurez, a partir de 1631, pintó grandes obras como La rendición de Breda. En su última década su estilo se volvió más esquemático y abocetado alcanzando un dominio extraordinario de la luz. Este periodo se inauguró con el retrato del papa Inocencio X, pintado en su segundo viaje a Italia y a él pertenecen sus dos últimas obras maestras: Las Meninas y Las Hilanderas.

Su catálogo consta de 120-125 obras. El reconocimiento como pintor universal se produjo tardíamente, hacia 1850. Alcanzó su máxima fama entre 1880 y 1920, coincidiendo con los pintores impresionistas franceses para los que fue un referente.

jueves, 27 de mayo de 2010

Arquitectura del Barroco español.

La arquitectura barroca española se distingue por su exuberancia decorativa, tanto en el interior como en el exterior de los edificios. Los arquitectos más destacables fueron:
  • Alonso Cano, nace en Granada y es el artista más completo del Siglo de Oro español: pintor, dibujante, grabador, retablista, diseñador, arquitecto, escultor... Cultivó las artes en sus más variadas manifestaciones y se constituyó en figura central del siglo XVII. Alonso Cano se relacionó con artistas como Pacheco, Martínez Montañés, Velázquez o Zurbarán; pero también conoció grandes figuras del mundo intelectual de su tiempo. En su biblioteca figuraban obras literarias de Góngora, Gracián y Quevedo, lo que propició que su arte se alimentara de los más variados saberes. Su impronta artística se perpetuó también entre sus excepcionales discípulos: Pedro de Mena, José Risueño, Herrera Barnuevo o José de Mora.Por su gran versatilidad se le llamó el Miguel Ángel español. Se formó con su padre y después en el taller de Pacheco, en donde también estaba Diego Velázquez.En Granada es donde lleva a cabo su labor más importante como arquitecto, diseñando la fachada de la Catedral de Granada. . En su arte, Cano, consiguió alcanzar un difícil equilibrio entre un ideal manifiesto en su canon estético de belleza, y un realismo del Barroco. Una de las piezas más representativas de dichas características es su famosísima escultura, que sentó las bases para una nueva tipología, de la Inmaculada Concepción (1654) encargada por el cabildo de la Catedral de Granada para ubicarla en lo alto de un facistol.
  • Fernando Casas y Novoa, arquitecto español. Fue el principal representante de la arquitectura barroca en Galicia. En 1711 sucedió a su maestro, fray Gabriel Casas, al frente de las obras del claustro de la catedral de Lugo. En esta obra y en los conventos de los capuchinos de La Coruña y de las dominicas de Belvis de Santiago adoptó soluciones clasicistas, inspiradas en la arquitectura del siglo XVI. Pero a partir de 1725 evolucionó hacia el barroco más puro y vibrante en el que son sus obras maestras: la capilla de Nuestra Señora de los Ojos Grandes, en la catedral de Lugo, y, sobre todo, la fachada del Obradoiro, de la catedral de Santiago de Compostela, en la que movimiento, decoración y empuje vertical crean efectos de puro sabor barroco.

  • José Churriguera, José Benito de Churriguera nació en Madrid en 1665, afamado artista de la época. Hermano de Alberto y Joaquín de Churriguera fué el principal escultor y arquitecto de la familia, al que se debe la denominación de estilo "churrigueresco" que se aplica a las obras realizadas por él y por algunos de sus hermanos, en las que el recargamiento decorativo es lo esencial y domina sobre los elementos sustentantes hasta el punto de ocultarlos en algunos casos. Trabajó en Segovia (capilla del Sagrario de la catedral) y en Madrid (catafalco de la reina María Luisa de Orleans), antes de establecerse en 1692 en Salamanca, donde fué maestro mayor de la catedral nueva y esculpió multitud de retablos, a los que debe esencialmente su fama; destaca el retablo mayor del convento de San Esteban, una de sus obras maestras. La Iglesia de San Salvador es una de las obras más hermosas de todo el barroco español. El templo, de cruz latina, consta de tres naves, separada la central de las laterales por pilastras sobre las que voltean arcos de medio punto. El exterior, hoy remozado, presenta tres puertas de granito y una esbelta torre de ladrillo revocado, con planta cuadrada y rematada con un capitel encamonado y calado, cubierto de pizarra. Las campanas se colocaron en el año 1675. En el interior destacan los tres impresionantes retablos de José Benito de Churriguera, principalmente el Retablo Mayor, el del Carmen, situado en el lateral y el de San José.

  • José Ribera, pintor barroco perteneciente a la Escuela valenciana de la primera mitad del s.XVII, considerado como el punto de arranque del movimiento naturalista en España, aunque la mayor parte de su vida la pasó en Italia. Reconocido por sus cuadros de carácter religioso, como los de San Jerónimo o San Bartolomé, donde su tenebrismo encuentra un amplio campo de actuación en la representación de cruentas imágenes, Ribera compondrá también obras de carácter mitológico y profano, algunas de ellas excepcionales, siempre guiado de la mano de la verdad que la naturaleza impone.
    Junto con Velázquez, Ribera fue el único caravaggista verdadero en España. Son sus cuadros de la Colegiata de Osuna (el Calvario), los Cinco Sentidos o el Sileno ebrio, claro recuerdo de las imágenes monstruosas de la Antigüedad. Lo deforme aparece de forma repetida en su producción, tal y como se aprecia en el Niño cojo o en su Mujer barbuda, emparentado con lo marginal, como su "simbólico" Arquímedes.
    Su conocimiento de la Antigüedad queda asimismo demostrado en obras como Venus y Adonis, en la que además se percibe un ligero protagonismo del paisaje, el Triunfo de Baco, Ticio e Ixión (que recuerdan a Miguel Ángel) o su Cristo de la Piedad, entre otros. Otros cuadros importantes de Ribera son El sueño de Jacob, el Martirio de San Felipe, la Comunión de los Apóstoles, o un muy representativo de su estilo San Andrés.